La Maldición de la Sirena: El Susurro del Amor

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Dime dónde se esconde el amor

No tendremos que devolverlo con sus mareas a la luna? Aquel Solemne Senador Aquel solemne Senador que me atribuía un castillo devoró ya con su sobrino la torta del asesinato? A quién engaña la magnolia con su fragancia de limones? Oda Al Limón De aquellos azahares desatados por la luz de la luna, de aquel olor de amor exasperado, hundido en la fragancia, salió del limonero el amarillo, desde su planetario bajaron a la tierra los limones. Tierna mercadería!

Así, cuando tu mano empuña el hemisferio del cortado limón sobre tu plato, un universo de oro derramaste, una copa amarilla con milagros, uno de los pezones olorosos del pecho de la tierra, el rayo de la luz que se hizo fruta, el fuego diminuto de un planeta.

27 Susurros de amor - Juani Hernandez.pdf

Qué dice la vieja ceniza cuando camina junto al fuego? Para quién arden los pistilos del sol en sombra del eclipse? No es la ciudad el gran océano de los colchones que palpitan? La oceanía de los aires no tiene islas y palmeras? Por qué volví a la indiferencia del océano desmedido? Por qué no analizar las cosas antes de habilitar planetas? Y por qué no el ornitorrinco con su espacial indumentaria?

Las herraduras no se hicieron para caballos de la luna? Era estanciero, rey de llanuras grises en donde se perdían los caballos. Se sacó los zapatos, metió los pies con cierta severidad sombría en la piscina verde. No sé por qué una a una fue descartando todas sus mujeres. Ahora sus periódicos asaltaban las calles temblorosas, golpeaban a la gente con noticias y decían con énfasis sólo sus opiniones. Tenía bancos, naves, pecados y tristezas. A veces con papel, pluma, memoria, se hundía en su dinero, contaba, sumando, dividiendo, multiplicando cosas, hasta que se dormía.

Me parece que el hombre nunca pudo salir de su riqueza --lo impregnaba, le daba aire, color abstracto--, y él se veía adentro como un molusco ciego rodeado de un muro impenetrable. A veces, en sus ojos, vi un fuego frío, lejos, algo desesperado que moría. Nunca supe si fuimos enemigos.

Mucho más que documentos.

Yo sé que todos los muertos son iguales, pero no sé, no sé, pienso que aquel hombre, a su modo, con la muerte dejó de ser un pobre prisionero. Oda Para Planchar La poesía es blanca: sale del agua envuelta en gotas, se arruga, y se amontona, hay que extender la piel de este planeta, hay que planchar el mar de su blancura y van y van las manos, se alisan las sagradas superficies y así se hacen las cosas: las manos hacen cada día el mundo, se une el fuego al acero, llegan el lino, el lienzo y el tocuyo del combate de las lavanderías y nace de la luz una paloma: la castidad regresa de la espuma.

Y mi esposa a mi orilla, al lado de mi rumor tan venido de lejos, mi esposa birmana, hija del rey. Su enrollado cabello negro entonces beso, y su pie dulce y perpetuo: y acercada ya la noche, desencadenado su molino, escucho a mi tigre y lloro a mi ausente. Cómo Conocieron Las Uvas Cómo conocieron las uvas la propaganda del racimo? Es malo vivir sin infierno: no podemos reconstruirlo? Y colocar al triste Nixon con el traste sobre el brasero?

Cómo se mide la espuma que resbala de la cerveza? Qué hace una mosca encarcelada en un soneto de Petrarca? Porque el que canto y rememoro brillaba de vida insurrecta y compartí su fogonazo, su ir y venir y revolver, la burla y la sabiduría, y codo a codo amanecimos rompiendo los vidrios del cielo, subiendo las escalinatas de palacios desmoronados, tomando trenes que no existen, reverberando de salud en el alba de los lecheros.

Yo era el navegante silvestre y se me notaba en la ropa la oscuridad del archipiélago cuando pasó y sobrepasó las multitudes Oliverio, sobresaliendo en las aduanas, solícito en las travesías con el plastrón desordenado en la otoñal investidura , o cerveceando en la humareda o espectro de Valparaíso. En mi telaraña infantil sucede Oliverio Girondo. Yo era un mueble de las montañas. Él, un caballero evidente.

Se trata del inolvidable. Hacia tanta falta aquí tu iconoclasta desenfreno! Me gusta Oliverio por eso: no se fue a vivir a otra parte y murió junto a su caballo.


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Me gustó la razón intrínseca de su delirio necesario y el matambre de la amistad que no termina todavía: amigo, vamos a encontrarnos tal vez debajo de la alfombra o sobre las letras del río o en el termómetro obelisco o en la dirección delicada del susurro y de la zozobra o en las raíces reunidas bajo la luna de Figari. No me dedico a las cenizas, te sigo nombrando y creyendo en tu razón extravagante! Qué maldición cayó sobre vosotros? Grita Amor, llegado que hayas a mi fuente lejana, cuida de no morderme con tu voz de ilusión: que mi dolor oscuro no se muera en tus alas, que en tu garganta de oro no se ahogue mi voz.

No me des el olvido. No me des la ilusión. Porque todas las hojas que a la tierra han caído me tienen amarillo de oro el corazón. No quiero que vacilen tu risa ni tus pasos, no quiero que se muera mi herencia de alegría, no llames a mi pecho, estoy ausente. Vive en mi ausencia como en una casa. Es una casa tan transparente la ausencia que yo sin vida te veré vivir y si sufres, mi amor, me moriré otra vez.

Comunicaciones Desmentidas Aquellos días extraviaron mi sentido profético, a mi casa entraban los coleccionistas de sellos, y emboscados, a altas horas de la estación, asaltaban mis cartas, arrancaban de ellas besos frescos, besos sometidos a una larga residencia marina, y conjuros que protegían mi suerte con ciencia femenina y defensiva caligrafía.

El Mundo Mágico de Ursu: Leyendas y Relatos de Sirenas en Chile

Yo soy sujeto de sangre especial, y esa substancia a la vez nocturna y marítima me hacía alterar y padecer, y esas aguas subcelestes degradaban mi energía y lo comercial de mi disposición. Con qué derecho numeraron las doce uvas del racimo? Por qué no nos dieron extensos meses que duren todo el año? No te engañó la primavera con besos que no florecieron? El aceite dorado de Italia hizo tu nimbo, santa de la cocina y la costura, y tu coquetería pequeñuela, que tanto se tardaba en el espejo, con tus manos que tienen pétalos que el jazmín envidiaría lavó los utensilios y mi ropa, desinfectó las llagas.

Amor, amor, aquí nos encontramos.


  • Oliver y Saltarina, Volúmen 2.
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Seda y metal, acércate a mi boca. Tenía la culpa el escualo o los peces ensangrentados? Es el orden o la batalla este quebranto sucesivo? Y para qué tantas arrugas y tanto agujero en la roca? Por qué me he cerrado el camino cayendo en la trampa del mar? Hecha de ola en lingotes y tenazas blancas, tu salud de manzana furiosa se estira sin límite, el tonel temblador en que escucha tu estómago, tus manos hijas de la harina y del cielo. Cómo se nota que las piedras han tocado el tiempo, en su fina materia hay olor a edad, y el agua que trae el mar, de sal y sueño.

Me rodea una misma cosa, un solo movimiento: el peso del mineral, la luz de la piel, se pegan al sonido de la palabra noche: la tinta del trigo, del marfil, del llanto, las cosas de cuero, de madera, de lana, envejecidas, desteñidas, uniformes, se unen en torno a mí como paredes. Trabajo sordamente, girando sobre mí mismo, como el cuervo sobre la muerte, el cuervo de luto.

La historia de la maldicion de la sirena

Las Muchachas Muchachas que buscabais el gran amor, el gran amor terrible, qué ha pasado, muchachas? Tal vez el tiempo, el tiempo! Y ahora tocas el agua con tus pies pequeños, con tu pequeño corazón y no sabes qué hacer! Son mejores ciertos viajes nocturnos, ciertos departamentos, ciertos divertidísimos paseos, ciertos bailes sin mayor consecuencia que continuar el viaje! Epitalamio Recuerdas cuando en invierno llegamos a la isla? El mar hacia nosotros levantaba una copa de frío. En las paredes las enredaderas susurraban dejando caer hojas oscuras a nuestro paso.

El viento de la vida allí te puso. En un principio no te vi: no supe que ibas andando conmigo, hasta que tus raíces horadaron mi pecho, se unieron a los hilos de mi sangre, hablaron por mi boca, florecieron conmigo. Así fue tu presencia inadvertida, hoja o rama invisible y se pobló de pronto mi corazón de frutos y sonidos.

Recuerdas, amor mío, nuestros primeros pasos en la isla: las piedras grises nos reconocieron, las rachas de la lluvia, los gritos del viento en la sombra. El fuego vio crecer nuestro beso desnudo hasta tocar estrellas escondidas, y vio nacer y morir el dolor como una espada rota contra el amor invencible. Oh dulce, dulce mía, cambió la primavera los muros de la isla. Apareció una flor como una gota de sangre anaranjada, y luego descargaron los colores todo su peso puro. El mar reconquistó su transparencia, la noche en el cielo destacó sus racimos y ya todas las cosas susurraron nuestro nombre de amor, piedra por piedra dijeron nuestro nombre y nuestro beso.

La isla de piedra y musgo resonó en el secreto de sus grutas como en tu boca el canto, y la flor que nacía entre los intersticios de la piedra con su secreta sílaba dijo al pasar tu nombre de planta abrasadora, y la escarpada roca levantada como el muro del mundo reconoció mi canto, bienamada, y todas las cosas dijeron tu amor, mi amor, amada, porque la tierra, el tiempo, el mar, la isla, la vida, la marea, el germen que entreabre sus labios en la tierra, la flor devoradora, el movimiento de la primavera, todo nos reconoce. Ellos todo lo saben, no tenemos secretos, hemos crecido juntos pero no lo sabíamos.

Amor mío, la primavera dulce, flor y mar, nos rodean. Amor, amor, la primavera nos ofrece el cielo, pero la tierra oscura es nuestro nombre, nuestro amor pertenece a todo el tiempo y la tierra.

Sobre Nosotras

Y cómo saber cual es Dios entre los Dioses de Calcuta? Por qué viven tan harapientos todos los gusanos de seda? Por qué es tan dura la dulzura del corazón de la cereza?

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